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viernes, 20 de mayo de 2011

RELANZAMIENTO SOCIAL Y ARTICULACIÓN DEMOCRÁTICA



Allá por los años 50 y 60 empezó a desaparecer en España esa sociedad rural, atrasada con fuertes pulsiones comunales. El campo se fue vaciando y llego la nueva ética urbana, con sus defectos y virtudes. Ya hemos hablado aquí de los divorcios y de la destrucción de la familia y de sus consecuencias sobre la socialización de los menores. A decir verdad, aun quede en España mucho de aquella forma de vivir: cuando a un español ve a otro, sobre todo en determinados contextos, le habla rápido de tú y se genera una conexión basada en lazos profundos. Las abuelas aun cuidan a los nietos y tanguy se quede en casa hasta los 35. Pero bien, a pesar de estas reminiscencias, poco a poco todo aquello se va borrando y las relaciones se van americanizando, volviéndose de usar y tirar vamos. Ante la ausencia de esta solidaridad, de esta cohesión social desde bajo, ante la mirada inquieta y desconfiada del otro que va apareciendo, hemos de incorporar mecanismo más modernos. Los podríamos llamar de solidaridad desde arriba, de solidaridad y ayuda mutua planificada, no espontánea. Hablamos de la seguridad social, por ejemplo, pero también de toda la construcción del estado de bienestar que llevó a cabo el soe en los 80'. El que estas líneas escribe,tras un partido de tenis más largo de lo normal, vomitó en el metro. A los 3 segundos llegaba una chica de la emt, encargada de la parada de Sagrada Familia. Me preguntó si necesitaba atención médica. Yo le dije que no y quedó en que estaría alerta, pendiente de mi. A ella se añadió, casi con las misma presteza, una trabajadora de un una cafetería del metro que estaba cerrando. Rauda fregó y me dio una bolsa de plástico. La cosa quedó en casi nada por mi pronta recuperación pero quedó clara la eficiencia del sistema.

Mezclemos un tema semirelacionado. Estos días está por doquier en los medios el movimiento de indignados a loss Hessel que ocupa la puerta del sol, la plaza de Catalunya y otros lugares. Es relamente algo de lo que alegrarse. Societas civilis siue res publica. Y es que, a punto de volver a convertirse en respublica con las municipales de este domingo 22-M, la sociedad civil quiere dejar patente su malestar. Sea a base de tuits o de los más anticuados panfletos se organizan. y es que aunque los carteles electorales duren 2 semanas en nuestros parabrisas y en los anuncios de metro y sean rápidamente substituidos por los objetos de consumo recurrente, no hay que olvidar que la política no es un consumible de dos semanas. En contra de lo que la fugacidad de la propaganda electoral pudiera sugerir a nuestro viciados entendimientos educados en la oferta a corto plazo, en el pague 1 y llévese 2 hasta el dia 15, la política es otra cosa. Hacen muy bien en mencionar la necesidad del cambio de la ley electoral. Dadme unas listas abiertas y moveré el mundo. Quizás esta crisis sirva para que la sociedad civil perciba que ha de recuperar algo del impulso amortiguado que exhibió en los 70. La ruptura se quedó en poco. No seré yo el que diga que se debe romper algo ahora...y ojo con tocar a la del 78. Aún no me fío. Pero la profundización democrática sí es necesaria. El reto: convertir el movimiento de indignados en algo más. Y es que los procesos de expresión de la voluntad popular son fundamentales en democracia. El como, señores, el como, es clave en nuestros sistemas modernos de masas. La conformación de la vox populi es compleja. Por ahora que vote todo el mundo y que no decaiga.

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