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sábado, 14 de enero de 2012

EL CUADRO DE ZAIDA

De nuevo damos un paseo en busca de un teatro. En este caso se trata del pequeño y coqueto "Versus teatre", en la calle Castillejos, a tres pasos de mi piso anterior de la Diagonal. La obra se titula "El cuadro o el principio del Fin" y su director es Alex Mañas. De trae a ella su temática, leída en alguna página web ya olvidada. Llegamos pronto y entramos a menos cinco...ya está en sus sofá acostada y leyendo Chèjov Zaida, la pintora. Me sorprendo al ver que la obra es en castellano, es la primera que veo aquí que no es en catalán. Zaida, en su pequeño salón con algunas sillas y una mesa a una altura diferente, comienza a explicarnos su vida. Padece de agorafobia y se refugia en sus cuadros....pronto vemos salir a escena a nueve personajes más, que se quedan quietos un buen rato mientras Zaida sigue su relato. Pronto los 9 empiezan a entrar en acción y a dibujar sus historias que se van cruzando. Cora, la hija lesbiana de la mujer del presidente, es pop y entusiasta. Está enamorada locamente de Andrea(Meritxell Termes)una escritora espontánea, racial que diría Don Miguel, temperamental. Por allí, a lado de la madre, también está tía Irene. El divorcio de los padres de Cora ha sido traumático, pero ella lo ha superado y ama con locura a Andrea. Esta magnífica actriz, con una fuerza interpretativa muy densa, será nos obstante asesinada(o no...la mayor parte de la obra yace insconciente en el suelo, sin concretarse del todo su muerte)por Cora, que no soporta que su novia le diga que se ha terminado("fue intenso, dejemoslo"). El semicadaver es ocultado por las redes mafiosos del presidente. A todo esto hay que añadir que nos encontramos en un cosmos opresivo, ya que la amenaza de que un meteorito destruya la tierra está latente constantemente. Hay "riots" varias, la TV da parte tranquilizadores y falsos, los personajes están en tensión. Tras la muerte de Andrea se van desplegando otras historias, que me gustaron menos. David, el único hombre de los diez, está enamorado de Florence, que lo acoge en su casa. Ella tiene novio y la situación es ambivalente. Él no quiere confesar su obsesión y a ella algo en él le repugna y atrae al mismo tiempo. El meteorito y las dudas la llevan a pedirle que se quede, si bien lo abofetea cada vez que se acerca. Finalmente, otra historia: tres hermanas, dos con nombre ruso, están en el hospital decidiendo que hacer con su padre moribundo. Irene se fue de casa de Maizxa, huyó tras pedirle a su marido que se fugara con ella, guapa y rápida, se borró del mapa. Olya, con parche, siniestra, se da a la bebida. Ella fue la que se quedó y también se culpa por como se portó con papá. Maixa, la más sensata, renunció a su carrera por su marido, y trabaja en una zapateria. Discuten si desconectar al muerto y se destripan sacando a relucir malentendidos, culpabilidades, acusaciones y odios familiares incubados. Poco a poco todas las historias avanzan superponiéndose, ayudadas por la clara voz de la pintora Zaida, que va narrando hechos clave. Finalmente nada queda resuelto del todo excepto, tal vez, la amenaza del meteorito, que las noticias oficiales dan por desactivada. Zaida sale del cuadro y reflexiona sobre sus personajes, sobre como la atrapan y le dan vida a pesar de no existir, sobre sus contradicciones y las de ellos, sobre su vida y sus vidas. Tras los saludos y aplausos de rigor el telón que nunca hubo no se baja. Recomiéndenla. *Algunas reseñas nos dicen que la obra se basa en parte en "Las tres hermanas" de Chèjov.

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