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miércoles, 11 de julio de 2012

UNA CONFERENCIA PERDIDA: LA BERGADANA

Ya está el verano suficientemente avanzado para que podamos decir que los vientos de mayo se calma y solo reverberan lánguidos en nuestras memorias. Y es que la estación estival tiene algo de vuelta a uno mismo, de reencuentro con la interioridad. Es cierto que en navidad es cuando hacemos los planes de mejora para el año nuevo y todas esas cosas pero me da que este es un esfuerzo algo impuesto. Los pensamientos de explicitan demasiado, se le cuentan a los amigos... Sin embargo, la introspección veraniega viene como un poco sola, es más íntima. Cuando uno se quiere dar cuenta ya está bajo el sol del atardecer imaginando pasados pretérritos e itangibles...¿qué queda de todo esto en Septiembre?. No lo sé, pero no despreciemos esos tres, cuatro días intensos solaces. Yo, por ejemplo, me dedico es esta día-puerta a la segunda fase del verano(hoy vamos a Arenales del sol para quedarnos allí varias semanas)a recuperar conferencias barcelonesas que creía perdidas. Un día cualquiera, en una tarde tranquila, fui al museo de la ciudad de Barcelona, entrando por la plaza del rey. Me habían llevado allí unas banderolas promocionales que anunciaban un exposición, con actividades derivadas, sobre el tema de las indianas. La tradición textil de mi familia, unida a la conciencia de que Cataluña pudo renacer y recuperar su pujanza medieval gracias a la industrialización ligada a los tejidos, acabaron de decidirme a emprender el viaje. Las notas de este coloquio las había extraviado. Y es que, como algunos ya saben, voy tomando notas en esas páginas en blanco de los libros que los editores tienen a bien colocar en el principio y el final de los volúmenes. Ayer al coger el libro de Bergounioux encontré unos breves apuntes, siquiera seis líneas. Llego a las siete menos algo...tenemos que esperar en las escaleras de la plaza. Nos deja pasar el segurata de turno(algunos, para evitar denodarse, usan para referirse a estos trabajadores "el seguridad", horrible)y accedemos a una sala con bastante madera, de nombre "Mártín en humano" o similar. Unos venerables señores nos hablarán hoy de la Bergadana. Esta máquina de hilar, de 120 usos, es una copia mejorada de la Spinning Jenny, que todos los manuales de cuarto de ESO reflejan como uno de los inicios de la manía industrial. Toma su nombre de la ciudad de Berga, donde la inventaron unos hermanos. Tiene influencias también de los inventos de Hardgraves y sirve para hilar algodón. Van desgranando los expertos las características técnicas, los tipos de hilos,....nos comentan que, a diferencia de Berga, en Terrasa y Sabadell se trabaja la lana, no el cotón. En eso que viene la frase clave que yo esperaba..."El tèxtil fa que Catalunya arribi a la modernitat". Uno de los conferenciantes nos dice que si hoy estar en el mundo, seguir el ritmo de la globalización pasa por estar al día en tecnologías de la información, en aquella época se accedía a este estatus mediante el textil. Los hilados y su comercialización, con fuerte papel de mercado americano(recordemos que solo desde 1778 puede el puerto de Barcelona comerciar diréctamente con América),especialmente el cubano, lo que permitió que Cataluña volviera a ser fuerte y recobrara un rol importante en España y Europa. Así los "paraires", con sus lanzaderas y otros enseres, pusieron con sus ansias de ganar "calés" de nuevo al principado en el mundo. De aquí vino la inmigración, la burguesía y todo lo demás. Y en el 1911 se celebró en Barcelona el congreso mundial de algodoneros. Cataluña y su capital volvía a exhibir su pujanza, como demuestran las dos exposiciones universales, que tuvieron lugar en 1888 y 1929. Onofre Boubilla podía hacer dinero y los nuevos tiempos,que nos llevaría a Messi y el Congreso mundial del móvil, llegaron para quedarse. Todo gracias a la Bergadana!

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