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miércoles, 2 de marzo de 2011

LA REVOLUCIÓN ÁRABE Y LA EUROPEIDAD DE LOS TURCOS



Creo que algunos lo habían intuido. Pero es Lluís Basset, director adjunto del diario el País(http://blogs.elpais.com/lluis_bassets/)el que pone los puntos sobre las íes. Ya lo había repensado yo en este blog através de Padgen. Las revueltas del mundo árabe han pasado a revoluciones. Primero Túnez, después Egipto, ahora Líbia, solo por citar los ejemplos más espectaculares.

Para Basset, que no para Padgen seguramente, estas revueltas deben hacer que los occidentales nos replanteemos la compatibilidad entre democracia e Islam(con mayúscula, por favor). Para nosotros los árabes del Magreb eran unos pueblos incapaces, que necesitaban de dictadores que los controlasen para no caer en manos de la parte más visible del eje del mal, a saber Al-Quaeda. Está por ver si estas gentes alcanzan del todo su libertad y qué tipo de régimen instauran. Pero lo que está claro es que muchas cosas en la política de la UE y de EEUU sobre el Mediterráneo van a cambiar. Creo que Obama está siendo más valiente. El fracaso no obstante es para Francia(Basset dixit, particularmente para Sarkosy).También lo es en parte para Berlusconi y su Italia-show, ya que apostó claramente por Gadaffi. Pero, ¿Quién no lo hacía hasta ayer?. España y especialmente Barcelona, que se postula como capital del mediterráneo en su parte Europea, también ha fracasado aunque menos ya que ZP apostó por Erdogan y su turquía Islámica y democrática.

Y he aquí que toda esta oleada devuelve la cuestión de la adhesión de Turquía a la UE a un primer plano. La mejor forma de ayudar a estos árabes que mueren por su libertad sería, quizás, hacerles ver que la UE es una potencia integradora, con amplitud de miras, que es capaz de admitir a los turcos en sus seno y a darles el importante papel que les corresponde en la construcción de un mundo mejor(UE mediante). Así verían como uno de los suyos ha alcanzado el objetivo de la modernidad y la prosperidad económica sin renunciar a una parte fundamental de su cultura. Pero Europa, timorata, instalada en la inopia no se decide. Y con razón. Es un tema que necesita de consenso y no lo hay. En plena recesión no parece el momento de lidar toros que se han evitado tanto tiempo, incluso en épocas de bonanza. Pero, ¿podemos esperar mucho?. Basset sugiere algo interesante: Turquía podría apoyarse en una supuestas futuras repúblicas democráticas islámicas de norte de África para nuclear en torno a ella una nueva unión político-económica.

Por supuesto es también clave el futuro de hiperencallado conflicto israelopalestino. Sin solución a este asunto no se puede terminar realmente el puzzle de oriente próximo. Pero la madeja está muy enmarañada. El nudo que cortara Alejandro está muy unido y no podemos, como el hizo, simplemente cortarlo por la mitad con la espada. También tiene que mirarse las barbas y quizás ponérselas a remojar el régimen de Irán. Ojo que las poblaciones islámicas pide democratización y reparto de las megariquezas petroleras. Bueno, ya veremos en que acaba todo esto. Relancemos mientras nuestra política mediterránea a ver si en la próxima no nos pilla de en nuevo fuera de juego. No olvidemos que estamos hablando de los vecinos de enfrente.

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