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jueves, 6 de octubre de 2011

BAUMAN O LOS LÍMITES DEL SEÑOR TRABAJOS



Tras dos semana sin escribir vuelvo con el trending topicazo del día. Ha muerto estéfano trabajos(los escribiremos así para que no nos detecten los millones de robots que contarán los twiteos y similares), el gurú de la tecnología appeliana. Hoy, cansado y asediado por las pantallas y otro problemas, me limitaré únicamente a repetir lo que dijeron unos y a contraponerlo cono lo que dijo un otro, concretamente Bauma(en su cultura líquida).


S.J. inventó los productos que han conformado la fisonomía de nuestro mundo. La estética fue la mayor de sus preocupaciones. Gadgets bonitos, funcionales, intuitivos. S.T. dicen algunos “ha sido elevado a la categoría de semidiós, con su culto y sus adoradores, por sus dotes de visionario y los conocimientos tecnológicos que ha demostrado”.

Al parecer dictatorial, mesiánico, soñador, déspota, calculador, su historia personal es turbulenta. Dado en adopción, estudiante fracasado, nos recuerda el espíritu este anglosajón de inventor autodidacta. Loco, genial, consiguió sobre todo vender. Anticipó los gustos de los consumidores o más bien lo creó para después convencer a todos de que necesitaban sus aparatos. Y los compraron, a un precio relativamente alto.

Como dice Bauman S.J. fue capaz de disolver lo sólido. Captó la idea: la cultura de hoy es una oferta, no una prohibición o una norma, una pauta de compartimiento. La clave es el cambio orientado al consumidor. La única cultura global es la del consumo. Así lo muestra el informativo de la BBC que recoge “world wide” las muestras de dolor desde Japón hasta la “west coast”. La gente que gasta lo aparatukis dice que S.J. les ayudó a soñar. Nuestro personaje entendió esta cadencia infernal, la moda es perpetua innovación, la búsqueda de un sueño vacío. La utopía de un mundo más justo, mejor, la de la ilustración y la de los derechos humanos se ha cancelado. Nos queda la huída hacia adelanta, la felicidad instantánea del movimiento de la pantalla, del dispositivo que reacciona con nosotros. Hay que moverse continuamente, no se puede perder el tren. Ipod, ipad, iphone 1,2,3,4,5,6,7,8,9. La promesa del mañana quedó para el hoy.

En nuestra casa actual tenemos un ipod con pantalla, que no se usa nunca y un macbook air(o algo así). Yo tuve un ipod años sin saber que era de appel, sin saber que era appel. Y escribí este post porque no entendía porque todos adoraban a este hombre, a estos aparatos. Cada vez que voy a Fnac no sé que son la mitad de las cosas. ¿Qué tipo de sociedad estamos creando que se puede obsesionar de esta forma por estas multipantallas que llenamos de nada?. Pero parece que nadie se preocupa de los contenidos, del “que”, de aquello que comunicamos. La capacidad de interactuar se multiplica por millones y la calidad de lo que decimos se degrada. ¿Pero realmente se degrada?. Quizás no…lo importante es que no importa aquello que se dice. Nadie pregunta qué escribes, nadie lee. Todos colgamos miles de letras e imágenes pero no nos paramos a leer las de los demás, aún menos a escuchar. El problema no es S.T., es aquello que representa. Es un indicador que nos muestra como un espejo de lo que somos. Hoy he ido a casa Asia…y no esperen nada nuevo de allá: consumismo exacerbado combinado con una dictadura represora que intenta frenar las redes sociales y a la sociedad civil. ¿Se conformará ésta con la mera compra desenfrenada?. ¿Y si se frena el crecimiento y nos quedamos sin consumo?. Posiblemente no nos quede más que el sinsentido, que ya no pueda ser paliado por tanta pantalla y botón interactivo. De todas formas, DEP.

PD: no obstante, nunca habría el que esto escribe hecho un diario como este sin todas estas TIC fluidas y brillantes. No neguemos tampoco las potencialidades y virtudes de estos inventos.

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