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sábado, 4 de septiembre de 2010

EL ANTAGONISMO COMO MITO MOTIVADOR



El otro día acudi, fiel e impenitente(no intermitente)al fòrum de FNAC triangle para la proyección del siempre interesante Ridley Scott(el de los repiclantes). El film en cuestión era "The Duelist" con un impertérrito y nada impenitente Harvey Kaitel.

La historia es sencilla: un soldado de la armada bonapartista obsesionado por los duelos y la idea del honor(Feraud) reta a otro que por casualidad se cruza en su camino. El motivo de la riña, irrisorio, intrascendente. El soldado D'Hubert tiene la mala suerte de encontrarse con Kaytel; este lo obliga a bartir en un duelo improvisado que queda en tablas. A partir de aquí asistimos a un interesante recorrido a muchas de las tierras conquistadas por el pequeño emperador: Lubeck, Rusia, Países Bajos...todos estos escenarios como telón de fondo de interminables y emocionantes duelos entre estos dos hombres(que siempre terminan en tablas).Freaud-Kaytel busca incansablemente a D'Hubert: quiere su muerte, es un motivo para vivir. Más que matarlo quiere ganarle en un duelo...soldados de Napoleón matan a otros en la guerra y van ascendiendo. Pero lo que de verdad les motiva es el honor de vencer a otro. Ambos van ascendiendo y visitando toda Europa pero dejan atrás mujeres y se arriesgan a perder su rango militar por el honor del duelo.

Con la caíada de Bonaparte y el retorno de la monarquía del Louis XVIII a Francia D'Hubert se vuelve realista y, al enterars de que Kaitel ha caído en desgracia por su Bonapartismo se encarga de salvarle la vida. Kaitel, que desconoce el porque de su perdón, buscará de nuevo a D'Hubert para retarlo una vez más, esta ves a pistolas. Finalmente Kaitel pierde pero D'Hubert decide no matarlo sino aprovechar su derecho de vencedor para declararlo muerto en lo que a él respecta. El combate finaliza pues tras 15 años de persecuciones sin fin.

Con Schmitt y su amigo enemigo vemos con el antagonismo, el odio al otro, sirve para generar identidad. El vacío del ser es más sencillamente llenado por el "yo no soy tú" el "yo empiezo donde tú terminas". La gran fuerza del odio motiva, el deseo de venganza explica el mundo. No obstante, yo diría, no consigue más que destruir a todos y a todo. ¿No será mejor construir algo precario a base de la nada, aunque en nada quede?. Cuidado con la tentación del sólido poder del No...

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